Empezar un nuevo proyecto puede ser intimidante. Ya sea que se trate de un negocio nuevo, una nueva relación, o incluso un nuevo hobbie, el temor de no ser lo suficientemente bueno puede detenernos.

Ahora, si somos inteligentes, podemos usar nuestros miedos para motivarnos, para ser mejores. Pero cuando no somos tan inteligentes, empezamos a pensar eventualmente -definitivamente- de que alguien se dará cuenta de que somos un fraude. Que no somos los suficientemente buenos. Que no somos quienes decimos ser, o que ciertamente que no somos tan buenos como piensan ellos que somos.

A esto se le llama el Síndrome del Impostor, inclusive las personas más exitosas sufren de él. Es ese miedo de lo que realmente somos, que en el fondo, somos un fraude, y no merecemos ningunos de los éxitos que hemos o de los que pueden llegar. Incluso estando en la cima, una persona exitosa que sufre de este síndrome puede sentir que llego ahí por cuestión de suerte y ciertas circunstancias que los llevaron a la cima, y que pronto descubrirán la verdad y perderá todo lo que ha logrado.

La cuestión es que tenemos que tener cuidado de no permitir que este miedo se meta en nuestras cabezas y que nos diga lo que los otros supuestamente piensan de nosotros. No es raro que, cuando estamos inseguros, pensamos que los demás nos están juzgando en secreto. Que se están riendo de nosotros. Que sólo están siendo amables, pero no nos somos de su agrado en verdad. Estas son las voces en nuestra cabeza que son apoyadas y estimuladas por el miedo. Después de todo, nos estamos juzgando a nosotros mismos. Nos estamos riendo de nosotros mismos. Y nosotros, aunque solo sea en ese momento, realmente no nos gustamos. Así que claramente otras personas deben de estar de acuerdo. ¿Cierto?

Pero debemos recordar que a menudo tenemos una visión distorsionada de nosotros mismos, especialmente en momentos de inseguridad y riesgo. Tomar esa oportunidad para abrir tu corazón a alguien nuevo, o renunciar a la seguridad de un trabajo estable para iniciar una nueva empresa riesgosa, son poderosos potenciadores de las dudas en sí mismos y especulaciones del peor de los casos. Cada nuevo proyecto que tengas que desarrollar desde cero nunca será realmente todo lo que sabes que puede ser – porque en cada paso de progreso, descubrirás cómo puede ser mejor.  Y estos momentos realmente pueden convencerte de que estás mostrando al mundo el peor lado de ti – que no tienes idea de lo que estás haciendo, o si va a funcionar, que no tienes todas las respuestas. Lo que hay que recordar en esos momentos es que tú eres el único que puede ver todas las fallas pasadas en tu cabeza junto con todas las posibles fallas en el futuro. Otras personas probablemente pueden ver tus logros inmediatos. Es posible que vean las posibilidades, una nueva persona o nuevas ideas, y toda la emoción que trae consigo.

Entonces si cada momento es un buen momento para seguir creciendo, y este artículo no pretende conformarte con quién eres de tal manera que te estanques y dejes de aprender o mejorar, tengo un consejo importante para darte: no destruyas las cosas por miedo.

Se honesto contigo mismo cuando tengas ganas de terminar las cosas: ¿Estás renunciando a una cosa para abrir tiempo y espacio en tu vida por algo mejor?, ¿o estás huyendo del miedo y ni siquiera te das la oportunidad de fracasar, y mucho menos para tener éxito? Recuerda que a veces es una idea noble enfrentar esos miedos y no dejar que los otros te digan qué dirección tomar. Tu próximo movimiento es tuyo, y solo tuyo, para hacer.

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